Dependiendo del nivel en el que se encuentre el deportista, la intensidad y el tipo de entrenamientos son diferentes. Para aquellos en el proceso de llegar a alto rendimiento o para los que están en él, es muy importante que cada entrenamiento se haga de la forma correcta y con la exigencia necesaria. Sin embargo, saber que tanto o tan poco se está exigiendo un deportista puede ser difícil de ver a simple vista. Para esto existe un método que es la mejor ayuda tanto para entrenadores como deportistas y es el entrenamiento en base a la frecuencia cardiaca.

La frecuencia cardiaca es el número de pulsaciones por minuto que tiene el corazón de la persona. cada persona tiene un nivel de exigencia máximo que puede tolerar y este está marcado por el número de pulsaciones máximas del cuerpo. Existen muchas formas de calcularla, pueden hacerse test de exigencia máxima en laboratorio o mediciones durante los entrenamientos con determinadas actividades. Sin embargo, existe una formula sencilla aceptada por la OMS que, aunque no es la más exacta, si puede dar una buena noción para empezar un trabajo en base a la frecuencia cardiaca. Esta fórmula es tomar como base 220 y restar la edad del deportista para obtener el número de pulsaciones máximas. Por ejemplo, si el deportista tiene 23 años, las pulsaciones máximas de este rondarían las 220-23=197 pulsaciones por minuto. Para los niños este número es mayor, si el atleta tiene 11 años, sus pulsaciones rondarían las 209 pulsaciones por minuto. Es importante saber que esta fórmula no es exacta y que puede variar dependiendo de si se lleva muchos años practicando deportes o si es sedentario, la alimentación, el estrés, altitud, etc. En todo caso es una medida que da un punto de partida fácil y rápido para iniciar la medición.

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